miércoles, 27 de agosto de 2014

La Piedra Angular




La hogaza está viva. La persigo
por la línea clara de la primera aurora. Luego
intento atraparla en el hueco del gran mediodía
o en las glorietas que la tarde arroja en las laderas
La hogaza está viva. Atraviesa los lagos. Llega a las praderas del oeste
y mis pies se hunden en los pantanos de las cuatro,
en las lentas salas de las cinco
con bedeles enanos vestidos de librea,
con cerdos del tamaño de mi pulgar
que no dejan de perseguir hozando las hogazas
que siguen escapando; que atraviesan los pasillos uno a uno
y salen finalmente
a un firmamento azul

Luego
muere
el aire
en medio
del sol que bufa y bufa

Muere la persecución, el perseguidor  yel perseguido y levantan una pira funeraria para que ardan y ardan en los clavines azules del crepúsculo. Entonces
atrapo el pan
Hogaza movediza
lentamente leuda
y vuelve a leudar
y  pide
ser el puntal de la ciudad
que se levantará desde el oeste
para ahogar con su luz las mariposas
para encandilar con su paz

 las marismas de la noche,
para escalonar los deseos
y besar suavemente tus pulseras de tobillo
que laten con los pulsos del lucero.

Persigo la hogaza
Atrapo la hogaza
y en el solar desierto se mueven los fantasmas
de la Ciudad de Pan

GOCHO VERSOLARI


Ilustración: Julie Heffernan

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